jueves, 8 de enero de 2009

Tendinitis Hombro,


Conglomerado de estructuras del hombro. Hacer click en la imagen para verla ampliada.




Las afecciones de tipo degenerativo o inflamatorio son frecuentes a nivel de hombro, una articulación que permite una gran movilidad en todos los sentidos, con poco contacto entre las superficies articulares pero bien reforzada con una cápsula que la amortaja, y con gran profusión de músculos y tendones que la envuelven y que al tiempo que movilizan el brazo y antebrazo la refuerzan y protegen.

HOMBRO DOLOROSO:

Es un cuadro clínico caracterizado por dolor y limitación, más o menos acusada, de la movilidad del hombro. Su comienzo suele ser insidioso y lento: el dolor surge tras algunos movimientos concretos o bien por la noche. Las molestias iniciales pueden ser tan leves que no se les conceda mayor importancia, hasta que un día el dolor se agudiza o se hace más acusada la limitación de la movilidad.

Las causas del hombro doloroso pueden ser muy diversas (tenemos muchas estructuras óseas, musculares y tendinosas), pero las más frecuentes son las lesiones del tendón del músculo supraespinoso, la tendinitis de la porción larga del bíceps, y el llamado síndrome subacromial.

El tendón del supraespinoso, (hacer click para ver imagen)junto con los tendones del infraespinoso y redondo menor, forma el denominado manguito de los rotadores, una estructura que protege a la articulación y que se lesiona con frecuencia. Cuando el brazo se eleva por encima del plano del hombro, esta estructura tendinosa tiende a rozar contra el borde inferior del acromion que se sitúa justo por encima, lo que es causa de inflamaciones, desgarros e incluso roturas. Son muy propensos a esta lesión los nadadores y quienes realizan trabajos que obligan a tener los brazos por encima de los hombros. El dolor aparece cuando se intenta levantar el brazo. Por las noches, el dolor incluso impide adoptar posiciones cómodas para dormir. Lo habitual es que el brazo se pueda utilizar si no se eleva por encima del hombro.El diagnóstico de la afección no plantea dificultades, pero el tratamiento sí puede presentar problemas. El reposo es la clave: durante una o dos semanas, habremos de procurar el reposo de la articulación y aplicar hielo dos veces al día en la zona dolorida. Una buena forma de aplicar el frío es con una bolsa de guisantes congelados, ya que se adapta perfectamente a la superficie del hombro; después de usada, se mete al congelador hasta la próxima aplicación.

El síndrome subacromial, el síndrome subacromial está muy relacionado con la tendinitis del supraespinoso y el manguito de los rotadores. La bolsa subacromial está entre el manguito de los rotadores y el acromion, y desempeña la función de almohadillaje y lubricante; si se inflama, aumenta su tamaño y se crea un conflicto de espacio para el paso de los tendones, además de que una bolsa serosa inflamada resulta muy dolorosa. El dolor se localiza en la parte más alta del hombro y se alivia colocando el brazo adosado al cuerpo y sujetándolo con el otro brazo. Hay dolor intenso al palparse el borde acromial. Esta lesión se da con frecuencia en jugadores de tenis, pala y pádel y en lanzadores de peso y jabalina, así como en trabajadores que realizan esfuerzos con las extremidades superiores (pintores). El tratamiento de esta lesión es reposo y aplicación de frío. No se debe aplicar calor, pues aumentaría el dolor. La infiltración local, en la bolsa, también suele ser efectiva. Una vez superado el dolor, hay que iniciar ejercicios pendulares con los brazos.

El síndrome de pellizcamiento subacromial: Existen tres etapas progresivas para el pellizcamiento subacromial:

- Etapa I: Edema y hemorragia

- Etapa II: Fibrosis y tendinosis

- Etapa III: Rotura del tendón

Resulta muy interesante que los tendones del manguito rotador no sufren inflamación, por lo tanto el término "tendinitis" se considera erróneo ya que no hay células inflamatorias en esta enfermedad; se trata de un fenómeno degenerativo progresivo del tendón que culmina con la rotura de las fibras; el término correcto es "tendinosis" o "tendinopatía" . Clínicamente, se caracteriza por dolor nocturno y con los movimientos sobre la cabeza. Al examen clínico, es posible encontrar crepitación subacromial y limitación de la abducción (separación).

Podemos observar además: a) disminución del espacio subacromial, b) quistes subcorticales, c) artrosis subacromial, d) ascenso de la cabeza humeral, cuando ya hay daño del manguito, e) Os subacromial que también se ha descrito como una posible causa de disminución del espacio subacromial y f) tipo de acromion.

Si las afecciones anteriores eran producidas por un exceso de actividad o de sobrecarga, la capsulitis adhesiva, el ¿hombro congelado?, ocurre precisamente por todo lo contrario, es decir, por falta de movilidad, por excesivo reposo. Por ello es recomendable, ante la afección de hombro, moverlo en cuanto se pase la fase aguda dolorosa, ya que si la cápsula no se moviliza con cierta frecuencia manifiesta una tendencia a establecer adherencias fibrosas entre sus paredes. Con un cuadro de hombro doloroso, tendemos a no moverlo porque el movimiento origina fuertes dolores, pero pueden darse adherencias que harán cada vez más difícil la movilización, creándose así un círculo vicioso que debe interrumpirse cuanto antes. Para evitar la formación de adherencias, nada hay más eficaz que los movimientos pendulares del brazo. La prevención es básica, y la mejor posible es la movilización del hombro. Los síntomas del hombro congelado son típicos, siendo el más notable la limitación para mover el brazo en cualquier dirección. Precisamente esta imposibilidad de estirar el brazo en cualquier dirección es lo que nos pone en la pista de esta lesión en concreto, ya que en las demás que hemos descrito se limita la movilidad en una dirección pero no en todas.

Comprobaremos la incapacidad para realizar actividades como peinarse, ponerse una chaqueta, abrocharse el sujetador por la espalda, y en general para todo los movimientos del hombro. El tratamiento más efectivo del hombro congelado es el movimiento del hombro intentando realizar con él las actividades cotidianas y una tabla de ejercicios; a veces no es fácil luchar contra el dolor, pero hay que intentarlo. Esta tabla de ejercicios: http://orthoinfo.aaos.org/topic.cfm?topic=A00495 es preventiva y terapéutica. Son ejercicios fáciles que, afortunadamente, se pueden realizar en el hogar sin un equipamiento especial de aparatos. Hay que hacerlos diariamente, sin prisas, con suavidad; conviene repetir cada ejercicio cinco veces e ir aumentando la frecuencia semanalmente hasta un máximo de 25 veces.

Ejercicios para personas con Sindrome de Hombro Doloroso.

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jueves, 13 de noviembre de 2008

Tendinitis

Por todos es sabido que la práctica de ejercicio físico es buena para el organismo, además de ayudarnos a mejorar nuestro físico es un aliado perfecto de nuestra salud, aunque en ocasiones si no lo realizamos correctamente podemos sufrir algunos contratiempos como la temida tendinitis.La sobrecarga, la adopción de malas posturas y la repetición sistemática de un movimiento pueden desencadenar un dolor en los tendones que nos resulta molesto y nos impide realizar nuestras rutinas de entrenamiento. Es importante que las tendinitis se solucionen, y es que si esto no es así podemos sufrirlas de forma crónica. Aunque es fundamental la prevención.Los tendones son los encargados de mantener unidos los músculos al hueso. Están formados principalmente por colágeno que da resistencia y elastina que es la que los dota de la elasticidad para realizar el movimiento. Con el paso de los años los tendones se hacen más rígidos y débiles, con lo que el riesgo de sufrir tendinitis es mayor. A esto tenemos que sumarle que apenas tienen vasos capilares, lo que empeora su recuperación.Normalmente las tendinitis se producen por una sobrecarga que supera los límites de resistencia del tendón. Y que se lleva a cabo por levantar demasiado peso con los músculos relajados y los tendones en tensión, o por la repetición sistemática de un movimiento que acaba minando la resistencia de los tendones y dañándolos.Pero estas lesiones se pueden prevenir mediante una serie de pautas que tenemos que tener muy en cuenta. Es importante antes de realizar ejercicio calentar concienzudamente la parte sobre la que vamos a trabajar. De esta manera propiciaremos el riego sanguíneo aumentando la temperatura y haciendo que los tendones estén más elásticos y sean capaces de aguantar mejor la intensidad de la fuerza sin lesionarse.Al calentamiento hay que sumarle una correcta ejecución de los ejercicios, pues debemos concentrarnos en levantar el peso mediante los músculos y nunca con los tendones en tensión, ya que esta es la principal forma de sufrir tendinitis. Si hemos desarrollado ya una tendinitis es importante que la tratemos acudiendo al especialista y guardando reposo de la zona afectada, ya que el uso puede hacer que el dolor de tendones se vuelva crónico.La aplicación de calor y frío para aliviar las molestias es fundamental. Es recomendable utilizar calor antes de comenzar la actividad y frío al terminarla, ya que de esta manera conseguiremos disminuir cualquier inflamación que se haya podido llevar a cabo.
Zonas habitualmente afectadas por la tendinitis:
1. Hombro, supraespinoso y tendón largo del biceps.
2. Codo.
3. Manos.
4. Rodillas.
5. Tendón de aquiles.
6. Pies.

Tendinitis II
La tendinitis es una de las patologías más corrientes del deportista ocasional o del de competición. En los dos casos hay un origen común: sobreentrenamiento. El entrenamiento o la actividad física deben estar equilibrados en cuanto a esfuerzo, continuidad, graduación y adaptación y si se rompe este equilibrio corremos el riesgo de desencadenar una lesión de tipo inflamatorio como ésta.Normalmente nos suelen venir a la cabeza estas precauciones después de empezar a notar molestias. Es frecuente después de una carrera de fondo o de una marcha larga de senderismo (aunque en éste último ejemplo suele deberse a otra patología llamada “síndrome compartimental”, de la que hablaré otro día). Las dos cuestiones que más nos pueden interesar son: ¿Cómo sabemos que la estamos padeciendo? y ¿Qué podemos hacer para solucionarlo?.La primera pregunta es fácil: el músculo nos duele al realizar la actividad y al estirarlo (incluso si es muy severa se produce un signo llamado crepitación en el que se puede palpar sobre el músculo una vibración similar al pisar sobre nieve). En cuanto a qué podemos hacer, aquí van cinco ideas sencillas.Hay que evitar el mecanismo que genera el dolor. Esto no significa, ni mucho menos, reposo absoluto, sino que debemos comprender qué gesto nos provoca el dolor y evitar ése en concreto.Hay que cuidar especialmente la hidratación. Los tendones son estructuras especialmente mal vascularizadas, cuando hay problemas de hidratación, en seguida lo sufren.En el periodo de mayor dolor, está contraindicado completamente el alcohol. La ingesta de alcohol inhibe la hormona antidiurética (dos negaciones = una afirmación), lo que provoca una micción continua y una deshidratación que perjudica lo anteriormente comentado.El frío va a ser uno de nuestros dos aliados. Facilita una vasoconstricción inicial y una vasodilatación al retirarlo, lo que provoca una “gimnasia vascular” (volvemos a la segunda idea: facilita la circulación). Además es un analgésico natural en patologías agudas.El calor es nuestro segundo aliado. Cuando pase el periodo de más dolor o cuando tengamos que volver a la actividad, nos va a ayudar a tonificar el músculo inicialmente. También funciona de analgésico en los momentos de recaída (normalmente por las noches después del esfuerzo diario).

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